El “Solitario George”, la
última tortuga gigante sobreviviente de Isla Pinta murió en su casa, en las
Islas Galápagos poniendo fin a una especie única. Los científicos creen que
tenía unos 100 años.
La emblemática tortuga murió
sin dejar descendencia luego de infructuosos intentos por conseguir que se
reprodujera.
El personal del Parque
Nacional Galápagos en Ecuador dijo que George, el único miembro que quedaba de
su subespecie (Chelonoidis abingdoni), fue encontrado muerto por Fausto
Llerena, su cuidador de larga data.
En una declaración del parque
nacional, Llerena dijo que estaba “lamentablemente sorprendido” al descubrir
que su mascota a cargo “estaba tendida en la dirección de su pozo de agua sin
signos de vida”, en la mañana del domingo.
Un examen post-mortem se
llevará a cabo para determinar la causa de la muerte, ya que aunque ya era
viejo para los estándares humanos, el Solitario George no era considerado viejo
para una tortuga gigante -estos animales pueden vivir hasta alrededor de 200
años de edad.
George se convirtió en un
símbolo de las Islas Galápagos después de que fue encontrado en Isla Pinta por
el biólogo José Vágvölgyi en 1971.
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